Mensaje del Párroco

P. Ernesto Pérez Torres

 

Queridos y muy amados hermanos;

     Los saludo fraternalmente, abrazarles en Cristo y decirles lo mucho que les ama. Hemos vivido un 2018 con un toque especial de Dios en nuestras vidas, él no ha sido indiferente ante el dolor, la enfermedad, la soledad, la crisis económicas y familiar de muchos. He podido percibir en cada una de esas situaciones el llanto de un Dios que no quiere que sus hijos sufran, él siempre ha querido y ha buscado nuestra felicidad, por eso, frente a la angustia y la soledad que en ocasiones sentimos, me consuelan las palabras del Señor cuando nos manifiesta que, “muchas veces nos quiso abrigar como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas”, la ternura de Dios es como el cariño de una madre, no hay lugar más seguro, confiable, tierno y amoroso en el que podamos estar. Estoy confiado que el estar junto a él adorándolo en el Santísimo y celebrando con gozo la Eucaristía nos han brindado seguridad y confianza y es que “¿a donde más vamos a ir si sólo él tiene palabras de vida eterna?. «Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.»

 

     Celebremos con gozo el nacimiento del Niño Dios, abrámosle paso en nuestras vidas, alojémosle en nuestras familias y hagamos que él tenga el lugar de privilegio en nuestro corazón. Sustituyamos las duras pajas del pesebre por nuestras obras de misericordia, por nuestra confesión continua , por nuestra intensa oración diaria. Jesús es un inmigrante que busca donde vivir, éste es el momento propicio para que tendamos el puente entre el cielo y la tierra y a través del amor entre nosotros, definitivamente volvamos el corazón a Dios.

     Niño de Belén, te presento a tantos hermanos de mi parroquia que necesitan una luz en el horizonte de sus vidas, una tregua en su dolor, esperanza en el desespero, una palabra en su soledad, y te ofrezco en su nombre la bendición, el canto, el beso y a la vez te pido que bendigas a quienes les cuesta comprender y sentir tu Misterio.

     Un nuevo año 2019 nos espera y con él muchas esperanzas, nuevos emprendimientos y buenos propósitos. Como Cristianos no podemos ser inferiores al reto que nos exigen los nuevos tiempos. Nos enfrentamos a un mundo que desde muchas tribunas quiere callar la voz de Dios desde el desprecio a la vida, la imposición de la ideología del género, y la peligrosa relatividad. Fríos o calientes es la propuesta de Dios. La tibieza le hace mucho daño a la familia, a la Iglesia y la sociedad. 

Con la claridad que nos da la gracia de Dios les deseo un Feliz Año Nuevo. Es “nuevo” porque es inédito y pertenece a una secuencia irrepetible y no volverá jamás. Y es “feliz” porque lleva el sello de Cristo, Buena Nueva de Dios Padre para todos los siglos.

Gracias por ser parte de la familia Parroquial de Santa Ana, continuemos construyendo Comunidad, ustedes, familia, están llamadas a edificar el Reino de Dios y a participar activamente en la vida y misión de la Iglesia. Cuento con ustedes para el proyecto de Santidad. Sentiría mucha tristeza si a alguno de ustedes no lo veo en el Cielo. Por eso se hace preciso que continuemos sin tregua, haciendo “Lo que él nos dice” Que María nuestra madre, sello especial de Dios sobre la humanidad, custodie este nuevo año y traiga la paz de su Hijo al corazón de todos los hombres y al mundo entero.

     Con especial cariño, el abrazo y la bendición de Padre Ernesto Pérez Torres.